Este sitio empieza antes de que exista algo parecido a una obra terminada. No es una vitrina retrospectiva ni el inventario de una trayectoria ya cerrada. Es un lugar para que esa trayectoria pueda formarse a la vista de otros: acumulando textos, contradicciones, revisiones y preguntas que todavía no sé responder.
Durante mucho tiempo, publicar en internet significó para mí escoger entre dos formas incómodas. Una era la red social, donde cada texto queda subordinado a la velocidad de la conversación y pronto desaparece bajo lo siguiente. La otra era la página profesional, construida como si toda persona tuviera que presentarse como una colección estable de logros, competencias y servicios. Ninguna de las dos formas alcanza para lo que quiero hacer aquí.
Me interesa un archivo que permita pensar en público sin fingir que todo pensamiento público está concluido.
Una casa para textos distintos
La economía política ocupa una parte central de mi trabajo, pero no quiero que el sitio la aísle de las preguntas culturales y tecnológicas que también organizan mi manera de mirar el presente. La automatización no es solamente un asunto técnico; una serie de televisión no existe fuera de las condiciones industriales que la producen; una discusión sobre dinero termina por tocar ideas de poder, obligación y futuro.
Eso no significa que todos los objetos deban reducirse a una única explicación. Significa, más modestamente, que vale la pena conservar juntos textos que suelen separarse: una investigación con matrices insumo-producto, una lectura de Marx o Keynes, una nota sobre inteligencia artificial y una crítica de una obra cultural.
El grado de certeza también importa
Los textos aparecerán como ensayos, notas, reseñas o apuntes. Las etiquetas no indican cuáles temas son importantes, sino cuánto trabajo de elaboración reclama cada pieza. También quiero distinguir entre tres cosas que con frecuencia se confunden: aquello que se sigue necesariamente de los datos o de una ecuación; la construcción analítica que permite organizarlos; y las conclusiones que sólo se sostienen si se aceptan supuestos adicionales.
Cuando una interpretación sea provisional, deberá poder leerse como tal. Cuando cambie de posición, la versión anterior no tendrá que borrarse silenciosamente. Un archivo puede registrar no sólo lo que alguien piensa, sino cómo llegó a pensarlo.
Empezar pequeño
Por ahora el sitio será deliberadamente pequeño. Habrá textos, una descripción de mis investigaciones, algunos proyectos y una página de presentación. Crecerá cuando haya algo que merezca ocupar un lugar en él, no para llenar categorías vacías.
La apuesta es sencilla: que dentro de unos años sea posible regresar a esta primera entrada y reconocer una línea de continuidad, pero también todo lo que tuvo que modificarse en el camino. El archivo comienza aquí; su forma final, por fortuna, todavía no existe.